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del catálogo de MMAC, que incluía el siguiente
texto sobre BELLAMÁTIC:
La anécdota es conocida: Bellamátic nació
fruto del aburrimiento. Nos aburríamos sentados en
el stand de una feria de arte (las ferias de arte pueden
llegar a ser muy aburridas) y decidimos que el año
siguiente, si nos invitaban, en lugar de un stand con revistas
y azafatas íbamos a poner una máquina automática
que vendiera ella sola nuestras revistas. Dicho y hecho.
Con un par de ayudas económicas de la Fundación
Arte y Derecho y la Comunidad de Madrid, compramos una máquina
de vending y en el año 2001 la feria ARCO era testigo
del nacimiento de Bellamátic, una máquina
automática expendedora de revistas y productos artísticos.
Para entonces, los ideólogos del proyecto (Pepe Murciego
y Diego Ortiz) llevábamos editando regularmente la
revista La Más Bella desde 1993. En estos años
habíamos publicado cerca de una docena de ediciones,
y La Más Bella había evolucionado desde el
fanzine incial hasta el libro-objeto, hacia una revista
con vocación expermiental tanto en los contenidos
como en los continentes. Más allá de la anécdota
inicial, Bellamátic nos pareció una respuesta
divertida y sorprendente a uno de los grandes males de la
edición independiente: la distribución; mejor
dicho, la difícil o sencillamente imposible distribución
de nuestras ediciones. A falta de puntos de venta, ¡hagámonos
nuestro propio punto de venta!. No basta con mover las revistas,
¡movamos también la máquina que las
vende! Eso es Bellamátic, una máquina automática
e itinerante que vende La Más Bella y muchas otras
revistas y ediciones de artistas, escritores o colectivos
afines a nosotros. Pero además es un objeto artístico
en sí mismo. Su propio tamaño y su diseño
atrae la atención y divierte al potencial consumidor
que se acerca a mirarla. Por eso desde su nacimiento ofrecimos
Bellamátic como un objeto artístico no sólo
para ser expuesto, sino para que muchos artistas la utilizaran
como soporte o ayuda en su trabajo artístico, o en
la realización de performances en eventos concretos.
MMAC.05 debe ser más o menos la trigésima
escala donde Bellamátic ha estado ubicada desde 2001.
Museos, ferias, encuentros, galerías, bares o la
plaza de un pueblo de 80 habitantes han sido algunos de
los escenarios donde Bellamátic ha estado instalada;
son varios los artistas y performers que la han usado en
sus acciones o como parte de su obra, y ha tenido a la venta
docenas de ediciones de todo tipo: poesía, arte,
vídeo, arte sonoro, literatura, filosofía,
arte conceptual, etc. Así que si alguien la quiere
tener una temporada en su museo, galería, su bar
o en su casa, pues no tiene más que decirlo: info@bellamatic.com.
Si algo le gusta a Bellamátic es viajar y conocer
gente, ¡y a nosotros ni te cuento!. |