¡Veo
doble!
Paradojas de la naturaleza, los seres humanos estamos
dotados de muchos órganos por partida doble: dos
brazos, dos piernas, dos riñones, dos orejas, dos
pulmones, dos agujeros en la nariz y, naturalmente, dos
ojos. Pero, paradojas de la técnica, cuando hacemos
fotografías sólo utilizamos un ojo para
mirar, y al parecer sólo procesamos la información
con una mitad de nuestro cerebro. Nuestros dos ojos nos
permiten ver este mundo con mucho volumen, con muchos
matices y profundidad, pero nuestras cámaras nos
enseñan el mundo aplastado en una imagen plana,
donde sólo aspiramos a representar una ilusión
de profundidad, de matices. ¿Habrá sido
por eso? Tal vez. Pero la cuestión es que cuando
me pongo a dar un paseo por mi archivo fotográfico
veo doble. Veo muchas fotos que parecen haber nacido para
estar una al lado de la otra. Tal vez es mi cerebro, o
son mis ojos que se empeñan en ver mis propias
fotografías con matices, con volumen, con profundidad,
y tal vez eso se consiga poniendo una al lado de otra.
Las fotografías que componen esta caja son un ejercicio,
entre lúdico y misterioso diría yo, de profundizar
en mi visión del mundo y de mis propias fotos.
Son por tanto una lectura entre interesada y naif, que
me ha permitido cerrar una colección con vida y
nombre propios: SEIS DOBLES.
Estas imágenes están realizadas entre 2000
y 2006. Algunas fueron tomadas una al lado de la otra,
en el mismo momento y lugar. Otras en cambio lo fueron
con años y miles de kilómetros de distancia.
Ponerlas juntas les otorga una nueva dimensión,
crea una nueva historia más completa que la que
representa cada imagen por separado. Como siempre, será
el coleccionista el que cierre el círculo y les
otorgue esa categoría tan difícil de describir:
emoción.